lunes, 21 de marzo de 2011
El que a hierro mata...
jueves, 17 de marzo de 2011
Adiós
viernes, 11 de marzo de 2011
Un cuento para...
sábado, 20 de noviembre de 2010
Entre comillas
lunes, 15 de noviembre de 2010
SIUL
El líquido blanquecino inundó suave y lentamente su vena. Cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación de mil caballos pintos en desbandada por su cerebro y un río de lava devorando su sangre . . .
K-LI-K /MARZO 2001
miércoles, 20 de octubre de 2010
Octavius
PURGATORIO
Estaba sentado en medio de la oscuridad densa de su cuarto. Sólo iluminaba leve y fugazmente su rostro, el pequeño brasero de su cigarrillo, cada vez que aspiraba.
El silencio, que inundaba sus oídos, se iba haciendo más pesado a medida que se esfumaban los minutos, y con ellos, las horas.
Meditaba . . .
La pistola, aún caliente, reposaba en su regazo. Unas gotas de sangre salpicada, ya se habían coagulado sobre su rostro impávido.
En la cama revuelta, frente a él, varias docenas de cartas en hojas amarillas y unas fotos . . . prácticamente flotando en un charco rojo. La cabeza destrozada por el disparo, descansando suavemente en la almohada empapada.
En la radio de la mesita de noche, Frank Sinatra entonaba “Extraños en la noche” . . . sin embargo, él no podía escucharla . . . sólo sentía el silencio y la oscuridad.
Trató de llorar. Sus ojos secos todavía se perdían en el abismo escarlata bajo los rostros felices en las fotos, y las palabras de amor diluyéndose en las páginas húmedas.
La pregunta que lo atormentaba, comenzó a dibujarse en cada centímetro de ese cuarto, como un grito sordo . . .
¿Valió la pena?
Nunca lo sabría, sólo estaría sentado allí, en medio de la oscuridad y el silencio, observando su propio cuerpo inerte sobre la cama, sintiendo la pistola aún caliente en su regazo . . .
. . . testigo único de su suicidio . . .
. . . fumando ese maldito cigarrillo que no dejaría de arder el resto de la eternidad.
K-LI-K / 2001
miércoles, 3 de marzo de 2010
Septimus
PRIMER AMOR
- ¡Hola! – sus palabras derretíanse en sus oídos – ¿tarde como siempre?
- Nnnnno . . . ¡para nada! – medio contestó – es que yo camino así.
- Entonces te acompaño . . . yo también camino así.
Fueron las dos cuadras más largas de su vida. Con el cabello perfumado y ondulado de la niña más linda del colegio (la más linda del mundo), frente a él, y su figura que parecía que en cualquier momento iba a empezar a volar, como aquella Remedios La Bella que estaban leyendo en clase de literatura macondiana . . . lo tenían sencillamente hipnotizado. Una sensación como de mariposas en el estómago lo envolvía y le daba como miedo mirarla a los ojos . . .
- ¿Piensa entrar o qué? – lo trajo a la realidad el grito del tosco portero del colegio - ¿tras de tarde . . . rogado el señorito?
De mala gana entró al amplio pasillo que lo llevaría a su salón . . . a veinte puestos de ella . . . pero más cerca que ninguno, porque caminó a su lado en la mañana. Una amplia sonrisa adornó su rostro al entrar al aula, sin importarle la mirada asesina de su profesora de inglés.
El resto del día sólo pensó en ella. Ni se dio cuenta del paso de las horas, ni de las clases, ni de los tres recreos, ni siquiera de los golpes de los abusadores de siempre que le arrebataban el dinero de las onces, nada . . . sólo existían sus maravillosos ojos azules, su ondulado cabello y su andar casi angelical (el más angelical del mundo).
A la salida la vió de nuevo. Estaba al otro lado de la calle. ¡Dios mío! . . . lo miraba fija y sensualmente . . . con su mano lo llamaba. Como un zombi acudió a su encuentro . . . sintiose flotar como ella . . . sí, estaban hechos el uno para el otro.
¡Qué divino es el primer amor! . . . la sintió suya, sólo suya . . . caminaba hacia ella. Abrió los ansiosos brazos pletóricos de amor . . .