miércoles, 16 de julio de 2014

El Fútbol... y yo

Viendo un video que puso mi primo Julián, titulado: "Messi es un perro, el último hombre perro", me conmoví hasta las lágrimas, pues descubrí por fin por qué nunca me ha gustado el fútbol... y es que uno no se puede negar ciertas taras, o en este caso, frustraciones, que derivan en aversiones que manifiesta de todas las formas posibles.

Recordé mientras escuchaba la historia, aquellos cuentos de Fontanarrosa que leía de niño, entre el cúmulo de libros de todos los temas que mi papá llevaba a la casa... me entusiasmó tanto, que no quise ser futbolista (aunque en los partidos de la cuadra siempre era el arquero), sino escribir historias como esas, que en unos cuantos párrafos lograra describir toda la pasión, todo el arte, toda la emoción que aquel deporte de barriada transfería a los corazones de quienes lo jugaban o lo observaban.

Sin embargo, a pesar de tener el talento, la motivación, la experiencia, los antecedentes y sobre todo las influencias... faltaba algo... Y siguió faltando desde aquella mañana que bajé las escaleras de la casa, ví a mi mamá llorando en la cocina y no volví a ver las colonias de mi papá en el baño.

Porque la inspiración, aquella que toma el talento, la motivación, la experiencia, los antecedentes y las influencias, para estrujarlas, mezclarlas, moldearlas y afinarlas, decantando una pequeña obra maestra con la esencia de esa amalgama... simplemente se esfumó y no hubo partidos los domingos en el estadio, tardes en el cuadro practicando tiros libres, fuertes discusiones sobre jugadas polémicas o pequeñas decepciones con equipos favoritos...

Tan solo quedó un álbum panini del mundial del 82 con todo el merchandising de naranjito que le cupo en una bolsa del TIA, que un sábado nos trajo a mi hermano y a mí, haciéndonos el día más feliz de nuestras vidas.

Por eso me conmovió Messi, porque me hizo entender, o mejor dicho, recordar, por qué no me gusta (ba) el fútbol... ... y por eso seré yo quien busque ahora a mi viejo, le lleve un álbum panini, me lo lleve al parque a dar patadas a un balón mientras hablamos de cualquier cosa y hagamos un viaje juntos a ver un partido de la Selección.

Es que la inspiración es una de las pocas esencialidades de la vida que nunca llega tarde y que cuando resurge, deriva en las amalgamas más hermosas.

Gracias papá...

Esto fue lo que publicó Julián

1 comentario:

Solange Rosales Conti dijo...

Me estoy estrenando en este blog y me gustó mucho el primer cuento. El football y yo..me identifico inspiration paterna!!